El cáncer de seno o cáncer de mama se origina cuando las células en el seno comienzan a crecer en forma descontrolada. Estas células normalmente forman un tumor que a menudo se puede observar en una radiografía o se puede palpar como una protuberancia (masa o bulto). El tumor es maligno (cáncer) si las células pueden crecer penetrando (invadiendo) los tejidos circundantes o propagándose (metástasis) a áreas distantes del cuerpo. El cáncer de seno ocurre casi exclusivamente en las mujeres, pero los hombres también lo pueden padecer.

El cáncer de mama afecta a una de cada ocho mujeres durante su vida. Nadie sabe por qué algunas mujeres desarrollan cáncer de mama, pero existen varios factores de riesgo. Los factores que no se pueden cambiar incluyen:

  • Edad: el riesgo aumenta a medida que envejecemos.
  • Genes: dos genes, BRCA1 y BRCA2, aumentan en gran medida el riesgo. Las personas que tienen antecedentes familiares de cáncer de mama o de ovario pueden desear hacerse el examen genético.
  • Factores personales: comenzar la menstruación antes de los 12 años o la menopausia después de los 55.

Los cánceres de seno pueden originarse en diferentes partes del seno. La mayoría de los cánceres de seno comienza en los conductos que llevan la leche hacia el pezón (cánceres ductales). Algunos cánceres se originan en las glándulas que producen leche (cánceres lobulillares). También hay otros tipos menos comunes de cáncer de seno.

Un pequeño número de cánceres comienza en otros tejidos del seno. Estos cánceres se llaman sarcomas y linfomas, y en realidad no se consideran cánceres de seno.

Aunque muchos tipos de cáncer de seno pueden causar una protuberancia (bulto o masa) en el seno, no todos lo hacen. Muchos cánceres de seno se encuentran en mamogramas de detección que pueden mostrar los cánceres en una etapa más temprana, a menudo antes de que puedan palparse, y antes de que se presenten síntomas.

Señales de advertencia del cáncer de seno:

  • Un bulto nuevo en la mama o la axila (debajo del brazo).
  • Aumento del grosor o hinchazón de una parte de la mama.
  • Irritación o hundimientos en la piel de la mama.
  • Enrojecimiento o descamación en la zona del pezón o la mama.
  • Hundimiento del pezón o dolor en esa zona.
  • Secreción del pezón, que no sea leche, incluso de sangre.
  • Cualquier cambio en el tamaño o la forma de la mama.
  • Dolor en cualquier parte de la mama.

Prevención:

El control de factores de riesgo específicos modificables, así como una prevención integrada eficaz de las enfermedades no transmisibles que promueva los alimentos saludables, la actividad física y el control del consumo de alcohol, el sobrepeso y la obesidad, podrían llegar a tener un efecto de reducción de la incidencia de cáncer de mama a largo plazo.

Detección temprana:

Aunque se puede lograr cierta reducción del riesgo mediante medidas de prevención, esas estrategias no pueden eliminar la mayoría de los cánceres de mama que se registran en los países de ingresos bajos y medios. Así pues, la detección precoz con vistas a mejorar el pronóstico y la supervivencia del cáncer de mama sigue siendo la piedra angular del control de este tipo de cáncer.

Hay dos métodos de detección precoz:

  • El diagnóstico precoz o el conocimiento de los primeros signos y síntomas en la población sintomática, para facilitar el diagnóstico y el tratamiento temprano.
  • El cribado, es decir, la aplicación sistemática de pruebas de tamizaje en una población aparentemente asintomática. Su objetivo es detectar a las personas que presenten anomalías indicativas de cáncer.

La mamografía de cribado: es el único método que se ha revelado eficaz. Si su cobertura supera el 70%, esta forma de cribado puede reducir la mortalidad por cáncer de mama en un 20%-30% en las mujeres de más de 50 años en los países de ingresos altos (IARC, 2008). El tamizaje basado en esta técnica es muy complejo y absorbe muchos recursos, y no se ha hecho ninguna investigación sobre su eficacia en los entornos con recursos escasos.

Autoexploración mamaria: no hay datos acerca del efecto del cribado mediante autoexploración mamaria. Sin embargo, se ha observado que esta práctica empodera a las mujeres, que se responsabilizan así de su propia salud. En consecuencia, se recomienda la autoexploración para fomentar la toma de conciencia entre las mujeres en situación de riesgo, más que como método de cribado.

Te invitamos a que constantemente te autoexaminés. No dejés pasar el tiempo; sé parte de la detención temprana. Tu futuro está en tus manos.

Josseline Parrales. StudioUAM