Quizás “Lady Periodista”, “Lady vulgaraza” y otros “apodos” que han formado parte de las escenas virales en Facebook, te resulten conocidos, te causen hasta un poco de gracia porque piensas que la picardía del nicaragüense no tiene límites. Sin embargo, la verdadera cara de estos fenómenos virales tiene una realidad cruda y negativa.

La Comisión de Gobierno Electrónico de Nicaragua define el ciberbullying o ciberacoso como cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido de  forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado, a través de las redes sociales.

Según un estudio de la consultora regional Ilifebelt de Guatemala en el año 2016, Nicaragua registró una tasa de crecimiento en Facebook del 27% es decir que pasó de 1,5 millones de usuarios a 1,9 millones en un período de 12 meses. Ante este crecimiento también se han reportado más casos de ciber bullying que han perjudicado la integridad moral de muchos nicaragüenses principalmente niños y adolescentes quienes son los más afectados.

Existen muchos factores que influyen en el comportamiento de muchos usuarios que hacen bullying. La exposición constante a la violencia en los medios de comunicación y la exclusión social que de cierta forma está asociado a la niñez contribuyen en gran manera a este fenómeno social que tiene consecuencias catastróficas en la sociedad actual.

Sin embargo, existen otros factores internos en el entorno familiar y social donde se desarrollan los individuos como la violencia, el abuso y el abandono. Ante estas realidades los acosadores son las victimas que luego se convierten en victimarios y reanudan un ciclo violento descargado en las redes sociales que no perdona edad, sexo, etnia, religión y preferencia política.

¿Qué debemos hacer para contrarrestar el ciberbullying?

Primero, hay que saber reconocer que no todos los contenidos publicados en las redes sociales son buenos y nos representan culturalmente. Sabemos que de naturaleza el nicaragüense tiene una picardía y ocurrencia propia. Pero no se debe confundir esto con lo descortés, lo vulgar y lo dañino. La mayor parte de contenidos enfocados al ciberbullying se hacen virales porque nosotros mismos a través de nuestras cuentas personales los compartimos; aunque pongamos una nota de publicación con nuestra opinión de desacuerdo, el contenido ya se difundió, por lo tanto contribuimos de forma directa e indirecta en la propagación del contenido que atenta contra la dignidad de una persona.

En segunda instancia, los padres deben de tener acceso al contenido que difundan sus hijos y sobre todo saber el límite de edad para poder accesar a una cuenta personal en Facebook que es partir de los 16 años. Es preocupante que niños de 8 años estén manipulando sus redes sociales, compartiendo contenido privado que pone en riesgo su propia vida y la de su familia. Casos como extorsiones, secuestros y tráfico de niños son frecuentes a nivel mundial y las redes sociales facilitan este y otros tipos de delitos.

Finalmente, debido a que los principales factores que influyen en el comportamiento de los victimarios se dan en el núcleo familiar, es importante cortar la cadena de la disfuncionalidad familiar que conlleva al abuso, el maltrato y el abandono de niños y que esto a su vez genera este tipo de comportamiento nocivo expresados en las redes sociales.

Sabemos que el mundo está conformado por millones de personas con distintos credos, pensamientos e ideologías. Sin embargo el fortalecimiento de los valores morales y espirituales traspasan estas diferencias. No podemos pretender cambiar al mundo sin comenzar por cambiar el entorno donde vivimos.

La comunicación, la corrección fraterna, la responsabilidad, la honestidad y el amor pueden cambiar todo, pero de nosotros depende. Si bien el ciberbullying se da en medios digitales, detrás de cada Smartphone, Tablet o computadora existe una persona que puede o no resisitir el impacto de cada publicación o comentario negativo que se le haga, por lo tanto antes de compartir una noticia que ridiculice o menosprecie la dignidad de una persona sea cual sea la situación en la que se encuentre, piensa que puede ser tu hermana, tu amigo, tu mamá,  tu abuelo o tu mismo.

 

Joanna Ortiz Trejo

Studio UAM